Post - Trenes Turísticos

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Al-Andalus, Transcantábrico & La Robla

España fue un país de trenes no hace tanto tiempo, con largos trayectos y maletas de cartón transportando personas que buscaban sobre los raíles un lugar en el que vivir mejor. La tardía revolución industrial trajo el ferrocarril un poco tarde respecto a otras naciones, y su sistema fue el radial, enlazando el centro de la península con la periferia aunque el primero fuera el Barcelona – Mataró allá por 1848. En la actualidad, una vez tejida con el paso del tiempo una tela de araña cada vez más tupida por todo el territorio español, existe la posibilidad de revivir el pasado en trenes turísticos que completan rutas de espectacular belleza, pero en las que el propio tren, de por si, es ya un gran valor. De gran lujo hay tres que repasamos a continuación: el Transcantábrico, el Al Andalus y el Expreso de La Robla.

Fue el pionero, el que abrió camino respecto a los trenes turísticos, y su vida ya cuenta con tres décadas completas y repletas de vivencias satisfactorias para los viajeros que lo han elegido. Está claro que ha ido perfeccionando su puesta en escena con el paso del tiempo y la suma de la experiencia. Tras sucesivas transformaciones y mejoras se ha convertido en un hotel de cinco estrellas andante, un crucero sobre seco, con comodidades inimaginables para el ancho que ocupa. Salones y habitaciones están al gusto de los más exigentes, mezclando los elementos históricos de los trenes de principios del siglo pasado con la tecnología y el confort del siglo presente. Cuenta en su web la Renfe que en el Transcantábrico “gastronomía, paisaje, cultura, glamour, diversión y relax se unen para hacer del viaje una experiencia única e inolvidable”.

Se puede elegir entre la Suite Gran Lujo, elegantes y de modernas prestaciones, con ambiente cálido, y las Suite Junior, completas en cuanto a equipamiento y comodidades. Además, el convoy se completa con los salones, la auténtica vuelta a los años 20 del siglo XX, con coches Pullman originales de 1923, “auténticas joyas del patrimonio histórico-ferroviario, especialmente decorados para este tren de lujo”. En ese entorno hay mucho espacio, más del imaginado, y en él cabe el mejor servicio posible y las más selectas actividades. Todo empieza por la elección de la tripulación, profesionales muy preparados capitaneados por el Jefe de Expedición. En sus manos, el viajero es solo eso, viajero, sin otras preocupaciones, tanto dentro como fuera del tren.

La ruta más larga disponible es la de siete noches y ocho días, periodo durante el que el Transcantábrico es un hotel en movimiento “en el que cada día nos acostamos y amanecemos en un lugar diferente de la jornada anterior”. Eso sí, para el mejor descanso el tren permanece parado en la estación durante la noche, y los salones ofrecen el mejor ambiente para la convivencia e incluso la amistad en las inolvidables veladas de ocio que se ofertan que incluso incluyen actuaciones en directo que no molestan para nada a los que se retiran a su suite. También se puede optar por salir a dar un paseo por la localidad en la que está parado, todas una maravilla, como la gastronomía a bordo o la de las mismas ciudades visitadas: “el viaje es en si mismo un recorrido por la identidad gastronómica de Galicia, Asturias, Cantabria, el País Vasco y Castilla y León, donde las distintas culturas que han habitado en el norte de España han dejado su huella en los sabores de esta tierra”.

Los paisajes son el viaje, como lo son también las plazas, calles y monumentos de los lugares que se descubren ante el viajero, siempre explicados por un guía experimentado y facilitados en su visita por un autobús exclusivo que traslada hasta los lugares de interés y hasta la estación a los usuarios. En esta temporada el Transcantábrico tiene como gran novedad que se puede elegir el número de días a bordo dentro de cada itinerario previamente establecido, “todo ello con el fin de adaptarse a las necesidades y duración del viaje que los clientes deseen”. Combinada la gastronomía a bordo con la de restaurantes de primera categoría, el programa de excursiones y de actividades de ocio está diseñado al milímetro, pero siempre es elección del viajero su aplicación tal cual o la introducción de elementos libres.

La historia dice que los coches suites que hoy componen el Tren Turístico Al Andalus se construyeron en Francia para los desplazamientos que los miembros de la monarquía británica realizaban entre Calais y la Costa Azul. Enganchados con los coches salón, de la misma época, el ambiente es Belle Epoque, elegante y cómodo, además de sorprendente en cuanto a amplitud. Se ha logrado que dentro del convoy convivan los elementos originales, “que hacen de sus coches verdaderas joyas ferroviarias”, con la tecnología más moderna, la que aumenta el confort y la seguridad para unos viajeros que pueden elegir entre la Suite Superior, amplia y con el aspecto original de este histórico tren, o la Suite Estándar, una coqueta habitación con las dimensiones y el encanto de los compartimentos originales.

De todos modos es importante reseñar que el Tren Al Andalus es probablemente el más amplio y espacioso tren turístico del mundo, con cuatro salones, joyas ferroviarias construidas entre los años 1928 y 1930, en los que no falta el contenido de ocio y de la mejor gastronomía. Como ya se ha explicado con el Transcantábrico, puesto que la filosofía y el nivel de calidad es el mismo, la tripulación es la mejor preparada, los paisajes son parte pero no todo, porque el propio tren es protagonista, y las ciudades son diferentes cada día. Un hotel de cinco estrellas, un palacio, lo que se quiera, en movimiento, lo que hace del viaje toda una experiencia diferente. Parados por la noche, con libertad para bajar todo el tiempo que se está en estación, con el programa de actividades mimado hasta el extremo si así se quiere, el Al Andalus imprime personalidad.

En general se recomienda ropa y calzado cómodo para el día, mientras que se realizan las visitas, mientras que por la noche se puede optar por un atuendo más formal, “aunque no se exige una etiqueta determinada en ningún momento”. En cuanto a más detalles sobre la gastronomía, al transitar por muy diferentes zonas según la elección del usuario, es distinta y especial en casa sitio. Así, la cocina andaluza y sus productos, como el aceite de oliva, el vino de jerez o el jamón de Jabugo, o en otros recorridos del tren por España, “excelentes pescados, carnes y verduras que están en la base de la cocina gallega, degustar los asados que han dado fama a Castilla, acercarse a platos tradicionales como el cocido maragato o sumergirse en las bodegas que han dado fama a las denominaciones de origen de La Rioja y la Ribera del Duero”.

Para un mayor alivio de los bolsillos, el Expreso de La Robla fue ideado para ofrecer todo el encanto y comodidades de los viajes en ferrocarril clásico a unos precios accesibles. En su caso, los espacios comunes son tres confortables coches salones climatizados con servicio de bar permanente. En ellos se sirve el desayuno-buffet con prensa diaria, revistas, biblioteca, videoteca y televisión. Desde ellos se puede ir a cualquier sitio, ya que interiormente todo el tren está conectado, permitiendo el libre tránsito de los viajeros en toda su longitud. El acceso al descanso se realiza en cuatro coches-cama con siete compartimentos cada uno, con el equipamiento más completo y ambiente moderno y juvenil, además de cuarto de baño con ducha de hidromasaje.

Como los otros trenes turísticos, permanecerá parado en la estación durante la noche. El viaje incluye alojamiento y desayuno-buffet libre, compartimento doble con baño incorporado, comidas y cenas en restaurantes seleccionados (incluye vinos, bebidas y cafés), trayectos en tren y traslados complementarios en autocar durante el recorrido, entradas y visitas a todos los puntos del itinerario, guía acompañante durante todo el recorrido, tren climatizado y equipado con todas las comodidades, un excelente equipo humano y dos atractivos itinerarios en diferentes estaciones del año:

  • Itinerario La Robla, que tiene lugar en primavera y en otoño por Castilla y León. Su duración es de 4 días y 3 noches.
  • Itinerario Paraíso Infinito, que discurre por Cantabria en los meses de verano. Su duración es de un fin de semana, con 2 días y 1 noche.

Ambos recorridos se inician y finalizan en la estación de Renfe/Feve – Concordia de Bilbao.

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