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Tailandia

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Tailandia exótica

Tailandia, con su clima tropical, húmedo y caluroso, es el lugar idóneo para cualquier época del año. Sus diferencias comienzan por ahí, ya que no tiene cuatro sino tres estaciones: templada, calurosa y lluviosa. Con todo, la mejor época para viajar allí es entre los meses de noviembre y febrero, los de su estación templada, con 25º de temperatura media y una humedad del 55%. Si se prefiere, de marzo a mayo están en la cálida, en la que se sube hasta los 30º. Por último, de junio a octubre se concentra la estación lluviosa y los monzones hacen su aparición y los índices de humedad pueden rondar en este periodo el 80%.

Se vaya en el mes que sea, siempre se encontrará una riquísima gastronomía repleta de sabores y aromas, con una exhuberante riqueza de ingredientes, gran creatividad y extraordinario exotismo. El arroz es el que nunca falta hervido, frito o en sopa. Las salsas son en todo caso la base de esta cocina, más allá de un simple aderezo. Pero para sorpresas, el desayuno Thai, que puede resultar impactante por su consistencia, ya que la comida es más ligera y hay que aguantar hasta lo principal del día, que es la cena. Es parte de un modo de vida que busca la felicidad bajo el lema Sanuk, Sabai y Saduak, que significa “sé feliz, permanece sereno, conténtate con aquello que la vida te ofrece”.

El budismo es la religión predominante, con el código ético Theravada de cinco preceptos: no matar, no robar, no abusar del sexo, no mentir y no envenenar bebidas. El país cuenta con unos 18.000 templos y 140.000 sacerdotes, y la visita a cualquiera de estos lugares implica entrar correctamente vestido y descalzo. En todos los rincones se aprecia la hospitalidad y la dulzura, ya que son parte de estilo sereno. Entre los templos destacados, en Bangkok hay que ver el del Buda de Esmeralda (Wat Phra Kaeo), el más famoso de Tailandia, el del Buda de Oro (Wat Traimit), el de Buda Reclinado (Wat Po), o el del Amanecer (Wat Arun). En el norte destacan los templos de Chiang Mai, con el Wat Changman, monasterio más antiguo de la ciudad, o el Wat Phra that Doi Suthep, derca de la cima de la montaña del mismo nombre, los templos de Chiang Rai, como el Wat Phra That Doi Tung, situado a 2.000 metros de altura, los templos de Mae Hong Son, con los Wat Chong Kham y Wat Chong Klang, hundidos en un lago, o los templos de Sukhotai, como el Wat Mahathat, monasterio casi derruido. Por último, en el noreste están los santuarios de Khmer Nakhon Ratchasima, complejo más grande de toda Tailandia.

Pero si hau algo famoso dentro de ese bienestar es el Nuat Phaen Boran, el masaje tradicional tailandés, que proviene de la India y sus orígenes son antiquísimos. A través de la presión controlada sobre los puntos clave del cuerpo humano, la circulación sanguínea del paciente mejora, aliviando y curando de esta manera las molestias más comunes como fiebres, dolores de cabeza, de espalda, dolores de estómago y tensiones nerviosas. Se considera incluso como parte de la religión en un país de más de 65 millones de habitantes regido por una monarquía constitucional en donde el inglés y otras lenguas occidentales son comunes entre la población. Hay que viajar con seis meses de validez en el pasaporte o con un visado si se va a estar más de 30 días, sin vacunas y sabiendo que un euro da al cambio para 49 Baht, la moneda oficial. Se recomienda ropa suelta y ligera, de algodón, evitando el nylon, y llevar gafas de sol para protegerse, sin olvidar algo de abrigo para las noches más frescas del norte y para las montañas. La diferencia horaria es de seis horas en invierno y cinco en verano.

Es un país paraíso de las compras, y pueden hallarse a buen precio piezas de joyería, en especial rubíes y zafiros, sedas, artesanía en madera, bronce, cerámicas, las antigüedades Thai, birmanas o jemer, lacas, sombrillas y artículos de imitación. La práctica del regateo es necesaria si se quieren obtener los mejores precios. Sus tiendas permanecen abiertas hasta las 22.00 horas y los mercadillos hasta las dos de la madrugada. En lo cultural, la danza está considerada un espectáculo lleno de expresividad. Entre las más conocidas se encuentran la Fon Thien y la danza Fon Leb del norte, realizadas por mujeres jóvenes que llevan largas uñas artificiales. La danza Nora es un baile tradicional de la zona sur que describe una historia de amor.

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